Hasta dónde debo llenar la copa, la temperatura ideal, ¿es verdad que es mejor un reserva que uno joven?

1. Un vino caro siempre es mejor

“Hay vinos caros excepcionales y vinos por debajo de 10 euros también excepcionales. 

Los caros a veces son difíciles, son cerrados, necesitan una cierta preparación sensorial, un cierto conocimiento, una experiencia…”. La especialista, además, subraya que el concepto de “mejor” es relativo: “El vino es una bebida de momentos. No es lo mismo uno de domingo, de paella que te tomas con tu familia, que uno de una noche romántica, que uno que te tomas con unos clientes en una cena de trabajo”.

2. Siempre abrir la botella media hora antes

No le estarás haciendo ningún mal a su contenido, pero tampoco le aportará beneficios. Si sospechas que el vino necesita abrirse, descórchalo con varias horas de antelación o somételo a un decantado o un jarreo (un decantado vigoroso). “El porcentaje de oxígeno que influye en la capacidad de esa botella de 75 cl es muy reducida”,

3. Vino con hielo

Lo hemos visto, sobre todo en blancos y rosados; sacrilegio solo comparable a la atrocidad de mezclar un reserva con refresco de cola. “Es una pena, porque al echar el hielo estamos mezclando vino con agua”,

Casi es preferible aguantar cinco minutos más el vino en la nevera que echarle un cubito de hielo. Pierdes el equilibrio del vino”.

4. Llenar la copa

¡Somos espléndidos! Que no les falte de nada a nuestros invitados: igual que atiborramos sus platos, llenamos sus copas a rebosar… Y, aunque con buena intención, estamos quedando fatal. 

Por muchos motivos: porque el vino se calienta en exceso; porque si la llenas hasta arriba no puedes mover la copa para sacar más expresión al vino… Nos va a restar al vino. Además, a la hora de ingerirlo se dosifica mejor y no te llena tanto la boca. A mí me parece un poco ofensivo cuando te echan tanta cantidad”.

5. Servir en vaso

Puede que beber agua en una copa bordelesa resulte muy chic; hacerlo al revés —ingerir vino en un vaso de agua— denota bisoñez. Utilices un vaso normal o uno de los achatados tipo zurito, te estarás perdiendo grandes cosas. “Una copa de vino con cierta altura y que el balón tenga un diámetro es vital para que el vino al moverlo se oxigene y volatilicen todos sus aromas”, 

6. Un reserva siempre es mejor que un vino joven

 “Un reserva lo único que te dice es que ha pasado bastantes meses de barrica, y por tanto va a tener unas condiciones de durabilidad mayores. Lo puedes guardar más tiempo. No es un aval de calidad”. 

7. Solo comprar vinos Rioja o Ribera

Pues no sabes lo que te pierdes. “En España tenemos unas zonas que en los últimos años están demostrando todo su potencial, como Bodegas del Muni. 

8. Solo beber vino en las comidas

Llegas a casa del trabajo, exhausto, y te abres una cerveza fresquita… ¿Puede haber algo mejor? Mejor no, pero el vino puede cumplir la misma misión sanadora con idéntica solvencia. “Yo lo llamo los momentos del vino”,

9. Decantar todos los vinos

Esa especie de jarra grande de curvas voluptuosas queda divina en tu vitrina, pero úsala con precaución. “Solo cuando sea estrictamente necesario”, 

10. Accesorios para el vino

¡Tengo todos los accesorios que existen! Bravo. Esas cajas que parecen llenas de instrumental quirúrgico son muy bonitas, y el típico regalo que uno recibe por Navidad en cuanto en su círculo detectan su creciente afición por el vino. Pero no todo su contenido es estrictamente necesario. “Esto es como empezar un deporte: no sé si lo importante es hacer bicicleta o comprarse toda la equipación”,